Los sellos cilíndricos sumerios
La civilización sumeria cultiva la escultura de relieve, principalmente en forma de estelas o placas conmemorativas, propagandísticas, religiosas, o con escenas de la vida cotidiana.
Las placas suelen ser de pequeño tamaño, con forma cuadrada o rectangular, y estar trabajadas únicamente por uno de sus lados. Este detalle, junto a la aparición de un agujero en el centro de muchas de ellas, hace pensar que pudieran situarse ancladas a las paredes de los edificios.
No obstante, existe una manifestación de este tipo de escultura muy particular: pequeñas piezas cilíndricas realizadas en hueso, piedra o barro cocido, que se utilizaban a modo de sello de identidad, para la firma de documentos, para marcar la propiedad en las tapas de los recipientes y sellar tablillas de barro y cerraduras de puertas, mediante la estampación sobre arcilla. Han llegado hasta nosotros de forma muy abundante, y en ellas aparece una gran variedad de motivos: dioses, símbolos de poder, escritura cuneiforme, etc. algunos de gran belleza. La forma cilíndrica hacía que la superficie impresa fuera mayor que en el caso de un sello de botón, permitiendo un mayor potencial narrativo.



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