Los sellos cilíndricos sumerios

La civilización sumeria cultiva la escultura de relieve, principalmente en forma de estelas o placas conmemorativas, propagandísticas, religiosas, o con escenas de la vida cotidiana. Las placas suelen ser de pequeño tamaño, con forma cuadrada o rectangular, y estar trabajadas únicamente por uno de sus lados. Este detalle, junto a la aparición de un agujero en el centro de muchas de ellas, hace pensar que pudieran situarse ancladas a las paredes de los edificios. 

No obstante, existe una manifestación de este tipo de escultura muy particular: pequeñas piezas cilíndricas realizadas en hueso, piedra o barro cocido, que se utilizaban a modo de sello de identidad, para la firma de documentos, para marcar la propiedad en las tapas de los recipientes y sellar tablillas de barro y cerraduras de puertas, mediante la estampación sobre arcilla. Han llegado hasta nosotros de forma muy abundante, y en ellas aparece una gran variedad de motivos: dioses, símbolos de poder, escritura cuneiforme, etc. algunos de gran belleza. La forma cilíndrica hacía que la superficie impresa fuera mayor que en el caso de un sello de botón, permitiendo un mayor potencial narrativo.

Sello cilíndrico y su impresión en arcilla. Museo del Louvre
Sello cilíndrico con motivos agrícolas y su impresión en arcilla. Museo del Louvre.


Los sellos cilíndricos sumerios estaban hechos habitualmente de piedras (en ocasiones semipreciosas) de diferentes tipos, como por ejemplo amatista, obsidiana, hematita y lapislázuli (preferida esta última por su bello color azul). No obstante, para producir estos objetos también se utilizaron en la antigüedad otros materiales como vidrio, cerámica, oro, plata, madera, hueso y marfil.


Sello cilíndrico que muestra la adoración de la Luna. 2400 a.C. Museo Británico





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